La sangre humana vuelve a manchar territorios vampĆricos, y la colaboración entre enemigos se vuelve inevitable. Pero en esta alianza nadie es de fiar. Marcelo, el cazador mĆ”s implacable, descubrirĆ” que la verdad duele mĆ”s que una estaca al corazón: a veces, el monstruo lleva el rostro de quien mĆ”s amas. Si creĆste conocer las reglas en PentĆ”culo, prepĆ”rate: aquĆ no hay hĆ©roes, solo supervivientes





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